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Aprovechar lo bueno

Tradicionalmente, el diagnóstico, tanto personal como organizacional, se ha centrado más en las debilidades y áreas de oportunidad, que en las fortalezas. De hecho, cuando se elaboran los planes de acción a partir de la información obtenida, suelen centrarse fundamentalmente en lo que se va a hacer para trabajar sobre las primeras, más que sobre las segundas.

Sin embargo, existen también enfoques que hacen énfasis en los aspectos positivos, a fin de aprovecharlos, bajo la premisa de que es mejor sacarle partido a lo bueno que se tiene y desarrollar el potencial, que simplemente resanar aquello que no se encuentra en buenas condiciones.

En realidad, aunque tanto las debilidades como las fortalezas son igualmente importantes, estos enfoques positivos tienen el mérito de hacernos ver que hay que darle a las segundas más atención de la que generalmente les prestamos.

En el terreno individual, un ejemplo es el modelo de Marcus Buckingham (autor de “Primero rompa todas las reglas” y de “Ahora, descubra sus fortalezas”); en el organizacional, la herramienta creada por Cooperrider y Srivatsva, conocida como Appreciative Inquiry (Indagación Apreciativa), que ha sido aplicada con éxito en un buen número de empresas.

El objetivo que persigue esta última es encontrar lo mejor de la gente y de la organización, identificando lo que hace el sistema cuando se encuentra en sus condiciones óptimas de funcionamiento, a fin de utilizar al máximo esas capacidades y competencias en todo momento, y darle así un factor diferenciador y una ventaja competitiva.

Ahora se habla cada vez con más frecuencia de la necesidad de llevar a cabo revoluciones positivas, y eso es precisamente lo que pretende la Indagación Apreciativa: lograr que la organización alcance su pleno desarrollo, a partir de aquello que la hace fuerte y exitosa.

Para ello, promueve la colaboración y la participación de sus colaboradores, tanto en lo que se refiere a la detección de las competencias organizacionales, como a la planeación e implementación de las acciones que se deban realizar para desarrollar y sacar el mejor partido posible de este valioso activo.

Dicho sea de paso, sería muy provechoso que ejercicios similares se hicieran en los planos individual y nacional, ya que somos muy dados a ver lo malo, y pasar por alto todo lo bueno que tenemos.

Indagación Apreciativa

La Indagación Apreciativa se puede realizar involucrando un número de personas que puede ir de 50 hasta dos mil, y su duración es de dos a cuatro días. El proceso consta de cuatro fases, conocidas como las 4D (por la letra con la que inician en inglés), que son: Descubrimiento (Discovery), Sueño (Dream), Diseño (Design) y Destino (Destiny).

El Descubrimiento (o Apreciación) es la etapa en la que la tarea consiste en encontrar el núcleo (o corazón, como se le llama en la jerga propia de la técnica) que puede impulsar el cambio positivo. En otras palabras, hay que descubrir de manera conjunta qué es lo mejor que tiene la organización, aquello que va a representar el punto de partida hacia la mejora.

La metodología que se utiliza para descubrir este corazón es el de relatar anécdotas y situaciones reales en las cuales la organización haya sido exitosa: historias de triunfos, momentos en los que se enfrentaron y resolvieron dificultades de diversos tipos.

Es importante que en esta fase, como en las demás del proceso, no se piense tanto en los problemas mismos, sino en cómo éstos fueron solucionados. Se trata de adoptar una actitud positiva, que permita que aflore lo mejor que tiene la organización.

A partir de estas historias de éxito, se obtienen las competencias distintivas de las que muy probablemente la organización no habría sido consciente si no hubiera realizado el ejercicio.

En la etapa del Sueño (o Impacto Visionario) se trata de imaginar la mejor forma de aprovechar ese corazón, es decir, hay que identificar creativamente cuál es el potencial de la organización, lo que podría constituir su competencia de mayor impacto e influencia a futuro.

El Diseño (o Construcción Conjunta) es lo que hay que hacer para que el corazón del cambio positivo permee en toda la organización y convierta en realidad el sueño colectivo.

Finalmente, el Destino (o Mantenimiento) consiste en determinar cuáles serán las acciones a seguir en aras de lograr el objetivo establecido, que es el de alcanzar el pleno desarrollo de la organización aprovechando lo mejor que tiene.

Del plan deberá derivarse la acción para que no quede en buenas intenciones, y por supuesto se tendrá que contar con mecanismos de seguimiento y evaluación, que aseguren que las cosas se hagan bien y en tiempo.

Ojalá que intervenciones como la Indagación Apreciativa se desarrollen y practiquen más, ya que una actitud positiva es algo que las organizaciones, las personas y los países aprovecharán en su propio beneficio.